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domingo, julio 08, 2012

Antón y su "despertar"


Son las 8 de la tarde. 8pm para una mitad del mundo y 20:00 para la otra. Para mí, si te digo la verdad, son las ocho. Eso de las veinte… no me acaba de cuadrar. Y eso que yo soy un tío muy metódico… bueno, más que metódico, cronológico. Sí, me gusta hacer las cosas a su debido tiempo y entiendo que hay que hacer unas cosas antes que otras. Por ejemplo: abrir la lata de guisantes antes de comérmelos. O, yo qué sé… cerrar los ojos antes de entrar en los túneles por los que paso en mi curro.

Pero bueno, el caso es que… joder, estaba tan pancho quedándome medio dormido en mi butaca de orejas que tengo en la salita de estar y… “pum, pum, pum”… un sonido rítmico que venía de… de abajo. ¿La vecina? Y esos golpes… me da a mí que le pasa algo. Claro, yo no puedo evitar poner la oreja. Sí, tengo ese defecto, de los pocos confesables: soy cotilla. Muy cotilla. Pero de los de antes, de los sanos. Si hay que levantar un rumor… se levanta. Si hay que comentar, se comenta. Pero claro, eso lo hacía algunas veces con Felisa, cuando nos cruzábamos bajando la basura (el primer martes de cada mes) o subiendo la compra (también el primer martes de cada mes)… alguna vez me he equivocado de bolsas y… vaya mes he pasado de hambre. ¡A ver quién baja a cambiar las bolsas y reconocer que se ha equivocado! ¿Con el portero mirando? (siempre está mirando), pues no.

A lo que iba, que puse la oreja y me pareció oír un bombo. ¿Un bombo? Y unos gritos… y aplausos… pero, “¿qué está pasando?”, me pregunto. No pude evitar bajar a preguntar.

La vecina, que parece que tiene un sensor, justo abrió la puerta antes de que yo llamara, y salía… bueno, pues como viene siendo su forma habitual…  vestida de “aquella manera”. Lo que pasa es que en este caso iba extrañamente conjuntada. No sé por qué, pero tenía una bandera de España pintaba en la cara y una camiseta de roja puesta. Un momento, ¿es la de la Selección?

- “¡¡Hola Antón!! ¡¡Qué alegría!! ¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO!”

- “Vaya, vecina, no sabía que te habías enterado de que participé en Concurso Mundial de Esculturas con Chapas inscribiéndote en mi equipo… ¡pero lo que nunca pensé es que ganáramos!, ¡si hice una banderilla!”

- “Antón, perdona que te diga esto así pero… ¿qué coño dices de chapas?, ¡qué hemos ganado el Mundial de fútbol!”

- …(disimulando…) “¡AH, eso!, sí, claro. ¡Ya!... ¡Qué alegría!... ¿no? ¡Habrá que celebrarlo!”

- “¿Te quieres venir conmigo a la fuente a celebrarlo?”

- “¿Te refieres a meternos dentro? Bueno, hoy no me tocaba mojarme…”

- “O lo que se tercie"

- “…”

- “VENGA, ¡que hay que ir a la calle a celebrarlo!”

 “Pues me apetece mucho pero… tengo que terminar de hacer una cosa que estaba haciendo en casa y… ahora te alcanzo si eso, ¿vale?”

- “…”. “Como veas”

Volví a casa.

¿Cómo puede ser que sea la única persona de la tierra que no se ha enterado de la final del Mundial? Pufff… tengo que empezar a sociabilizar más. Tendré que volver a contratar el ADSL para conectarme porque… así no voy a ninguna parte.
Bueno, también podía haberme ido a sociabilizar con la vecina pero… ¡si no sé ni quién ha marcado los goles!

De todas formas, ya lo decía mi madre: “Antón, hijo mío… sal un poco, diviértete. Pareces una avestruz, todo el día con la cabeza bajo tierra”. Y acabé conduciendo metros. No si… mi madre era una visionaria. Una profeta. El caso es que me gusta mi trabajo. Me gusta tener la cabeza bajo tierra aunque no soporte la oscuridad y solucione mis penas con alcohol… Pero también es cierto que vivo demasiado aislado. Tengo que encontrar gente para hacer algo.

Primero fue lo de mi cumpleaños, luego lo del Mundial… y encima con este diente que me han puesto que no es el que correspondía. Me parece que me lo voy a poner de oro y le van a dar a todo el mundo por… bueno, siempre puedo ponerme el que lucía el abuelo. Para algo que me dejó en herencia… menos mal que no lo fundí como decía todo el mundo.
Menudo espectáculo fue aquello. Leen la herencia en el notario y pone: “Yo, Sisebuto Ayún, dejo en herencia a mi nieto mi canino-premolar de oro. Y autorizo mi exhumación para llevar a cabo mi última voluntad”. Joder, ¡pero es que nos dimos cuenta en ese momento que el abuelo no quería ser incinerado! Si no habría dicho “autorizo que se me tamicen las cenizas para encontrar mi diente de oro en la urna y dárselo a mi nieto”. Yo siempre pensé que cuando te incineraban se quemaba todo y… se derretía todo. Pues nada que, efectivamente, en la urna estaba el canino-premolar de oro… el marcapasos, el catéter y un tornillo que… coño, el tornillo que le causó la muerte. Es lo que tiene, tener 78 años y que te dé por cumplir sueños de juventud. Y es que, mi abuelo, siempre quiso ser faquir. Pero no estaba preparado para eso. Por más libros que se leyó y por más que se concentró, no pudo superar la iniciación. Y mira que se lo dijimos: “abuelo, que eso de los faquires ya no se lleva, que es mejor que te hagas indignado o algo así”. Pero el tío, cabezón como él solo, encontró dónde guardábamos los clavos, las alcayatas y los tornillos y se puso a practicar.

Y oye, no se salió mal. En sus siguiente deposiciones (cagadas, vamos) fue soltando un clavo, dos alcayatas y… cuando creíamos que ya estaba todo… falleció. ¿La causa?: un tornillo que no quiso salir a tiempo.
Rarezas que tienen las personas mayores. Pero, el caso es que tengo mi diente de oro para podérmelo implantar… y es casi como el que me falta o, a malas, le puedo dar forma. El abuelo dijo que era un canino-premolar… pero es que él no tenía suficiente hueco y este cumplía las dos funciones, porque eso no existe.

Pues nada, decidido. Tengo que volver a la vida real: voy a usar internet. Me voy a buscar un club de “DYCadictos” y, a lo mejor, hasta empiezo a saludar cuando me cruce con la gente. Y eso que yo creo que tengo gancho para las relaciones personales… llevo gente de un lado para otro. Cuando van yo ya he vuelto y, además, el que se deja llevar por mí suele repetir. Es lo que tiene ser conductor de metro, estás en el mismo sitio con mucha gente muchas veces pero no tratas con ellos nunca.

Pero, ¿quiero tratar con ellos? Voy a empezar por colocarme el diente del abuelo, cada cosa a su tiempo que, como he dicho antes: soy un tío muy cronológico.

miércoles, junio 13, 2012

En busca del diente perdido


La gente me abruma. Me para por la calle. Quieren saber qué le pasó a Antón tras la decepción de su cumpleaños. ¿Se quedó sin diente?, ¿Se suicidó?...
Ante la presión a la que me veo sometido, le llamé, y me contó:


Al día siguiente de mi cumpleaños decidí pesarme. Hacía mucho que no lo hacía. Normalmente espero a ir al váter para pesarme, más que nada porque gano 1 ó 2 kg, pero esta vez lo hice con el depósito lleno.

Pero con un diente menos.

Esto, claramente, falsea el resultado de mi masa corporal. Pero, al fin y al cabo, ¿a quién cojones le importa lo que peso? Yo peso lo que tengo que pesar para lo que como y lo que quemo. 
Como mal, quemo peor. 
Pero tengo el peso suficiente como para que no se me lleve el viento ni los metros cuando espero en el andén. El peso suficiente como para que alguien no tenga ganas de empujarme a la vía. 
Mi peso es algo que no me preocupa.
Porque es el que me permite mi economía. La gente engorda más cuanto más dinero tiene, yo no soy aparentador, así que mi peso va acorde con mis posibilidades.

Pero, viéndome en el espejo… necesito un “restiling”. Sí, vamos, hacer algo de ejercicio. No sé… mejorar el equilibrio y un poco de masa muscular. Porque la caída de la silla, a un tío equilibrado y con los brazos un poco más fornidos… pues no le habría costado un diente.

Hablando del diente… pufff…. Menudo agujero, ¿no? No me gusta. Paso de fortalecerme, pero necesito rellenar ese hueco. No por nada, porque no me gusta mucho sonreír, pero es que se me escapa la comida al comer. Y me pinchan los cereales mañaneros en la encía. 
Nada, que hay que hacer algo.
Voy a preguntarle a la señora Felisa, que de dentaduras tiene que saber. El año pasado tenía dos dientes y ahora tiene una barrera de perlas blancas artificiales que quedan de culo, pero las tiene.

- “Buenos días señora Felisa”

- “Hijo, dime que has dejado las drogas”. Me dijo desde dentro, sin abrir la puerta.

Fuerzo una sonrisa para parecer algo simpático mientras pienso la respuesta...


- “Señora Felisa, yo…”, me interrumpe, porque acaba de abrir la puerta y me ha visto bien.

- “¡HIJO, si se te ha caído un diente de meterte la “cacaína” esa! No sé si echarte o darte un euro como a los drogaditos del metro”.


- “Pero señora Felisa, mire, yo no me drogo, yo trabajo en el Metro soy…”, me interrumpe.

 “¡Que te trabajas el metro!, eso me dicen siempre. De verdad hijo, qué gasto más tonto hicieron tus padres con tu educación”.

- “…”

 “Toma el euro y no vengas hasta que estés lozano y hermoso”.

¿Qué se puede hacer contra eso?, nada. Porque si haces algo vas a la cárcel seguro, y la pobre mujer, bastante tiene con lo suyo… digo yo.
Creo que me voy a ir a casa a oír un incunable de los míos. Una música que anima a cualquiera: “La Macarena” a dúo versionada por Rosana y Camela. Eso resucita a un muerto.

Y, entonces, aparece mi “querida” vecina. Sonriendo como si le hubiera tocado la lotería. Pero… joder, con aparato. Pero si parece una ferretería.
¿Qué cojones le han hecho? Si antes lo tenía crudo conmigo, ahora ya…

- “¿Qué tal Antón?, ¿cómo va tu cabeza, tu diente…?

- “Eh… bien, todo bien… oye, ¿quién te ha hecho eso en los dientes?”

Claro, se sintió avergonzada de que yo la viera así y me dijo:

- “Pues, ¿a parte de que tengo uno más que tú, te refieres? Pues que me he puesto aparato porque tenía un diente un poco desviado…”

- “Pues sí, tienes un diente más que yo pero eso parece una chatarrería”.

- “¿EH?, bueno, al menos, como vas vestido de chatarrero, nadie se va a extrañar, ¿no?”.

- “Oye, perdona, si no llevo Emilios Tuchi o no tengo glamur no es porque no pueda, es porque no quiero. Yo no necesito recurrir a eso. Cuando tengo un problema bebo y punto”.

- “Nunca lo habría supuesto…”, (ironía pura…).

¿Pero esta tía de qué va? Con un pantalón caído, deportivas de colores, el pelo largo cayendo por un hombro y la camiseta de tirantes con uno a medio poner. Con esas pintas tendría que avergonzarse de hablarme en ese tono.

- “Mira, vecina. Si he venido aquí no es para que me des lecciones, yo ya estoy de vuelta de todo”. Muy dignamente. “Lo que quería pedirte no es una cucharada de sarcasmo ni un terrón de insultos… quería saber si conoces un dentista que me arregle el estropicio que tengo en la boca. Vamos, que me ponga un diente falso pero que parezca de verdad. Bueno, que no parezca que se me ha caído”.

- “Bueno, pues puedes ir al mío”.


Fui al dentista. Un argentino que no paraba de hablar. Qué coñazo de tío. A mí se me monta alguien en la cabina de mando de mi carro subterráneo (el metro que conduzco) y no le doy esa turrada. Pero bueno, parece que lo que me ha puesto funciona. Porque no se me ha caído aún y ya llevo unas horas. Lo que pasa es que me da que no es el mismo diente que se me cayó. Me explico: que no es el mismo tipo de diente. Parece un colmillo. ¿Otro?. Bueno, igual es lo que se lleva ahora. Tengo que ensayar la sonrisa e ir a ver a doña Felisa… va a alucinar. Y a ver si deja de pensar que soy un “drogadito”, como ella dice.

Puffff, y mañana a trabajar. Que han abierto una línea y me toca ir de conejillo de indias. Como soy el que más tiempo lleva en el mismo puesto en el curro, pues me toca ese honor. Yo encantado, porque explorar siempre fue lo mío.

De pequeño fui explorador en el campamento de verano y, después de perder a toda la agrupación y de tres lipotimias en el grupo, me relevaron. Pero la naturaleza que descubrimos no tiene precio: zarzas, ortigas...; eso es lo que me gusta de explorar. Que, aunque el destino sea incierto, por el camino aprendes algo nuevo y, si no encuentras el camino, pues sigues explorando.
De hecho, un explorador bueno, no debe tener orientación. Porque exploraría la mitad.

Son las 8, me voy a dormir, que mañana empiezo muy pronto la nueva aventura. Espero que esté la vía terminada… no como la última vez.

domingo, abril 22, 2012

Resaquilla

Tengo poderes en las manos. Eso parece.
El otro día iba conduciendo el metro y sentí el poder. Efectivamente, lo tengo. Si toco la palanca hacia adelante, el tren avanza. Si la muevo hacia atrás, el tren frena.
Es una sensación rara...

¿Qué me habían echado en la bebida? Nunca lo sabré. ¿Los famosos reinoles?
Ni idea. ¿Quién podía querer drogarme a mi? Espero que no fuera la horrible vecina del 5º.
El caso es que ahí estaba, tirado en el suelo y con la cara aun pegada en la moqueta... Joder, si tengo baba por la cara hasta el suelo. Y el suelo esta sucio. Muy sucio.

¿Qué ha pasado?

Nunca creí que podía estar pensando esto... ¿¡¿Que tengo poderes?!? Seré gilipollas, ¡pero si no me puedo ni levantar! No siento las piernas... Bueno, un momento, poco a poco... Voy sintiendo algo. Sí, mi cuerpo va apareciendo por instantes, desde la baba y los ojos que pestañean a marchas forzadas hasta los dedos de los pies. Pasando por unos codos entumecidos y una pierna dolorida en una mala postura. Joder, parece que fuera a llegar uno del CSI a pintar mi contorno con una tiza, realmente estoy de "contorno de asesinado", ¡vaya pose!.

El caso es que, mientras mis pensamientos se ordenan tratando de rehacer el complejo puzzle de mi cerebro, empiezo a darme cuenta de que no tengo poderes pero de que sí conduzco un metro. ¿¿Qué hora es?? Uffffff... Menos mal, en el calendario de la frutería de que tengo en mi pared pone que es sábado.

Un momento.

Si hoy es sábado, ayer fue viernes. Exacto. Y.... Joder, era mi cumpleaños. Pues..... No.... Me.... Acuerdo..... De nada.
¡Dios mío! ¿Me habrán robado? Habrán hecho conmigo algo que yo nunca hubiera querido?

Pufff

Empiezo a poder levantar la cabeza del suelo... mierda, me falta un diente. Ya lo he localizado, está ahí, a mi lado, la caída me debió dejar sin diente.
¿Y qué hago en gallumbos? ¿¿Y en camiseta de tirantes?? ¿Es que me estaba vistiendo para ir a trabajar?

No entiendo nada. Ni falta que hace.
Me incorporo y veo el desorden... Hummmmmm... Qué raro, todo en orden.
Muy extraño para ser una fiesta.

El caso es que hay una silla caída y no hay casi luz.

Preguntaré a la vecina.

(bajo al 5º, para qué arreglarme)

- "hola vecina, estuviste en la fiesta de ayer."
- "hola Antón, ¿qué haces así vestido y sin un diente?"
- "bueno, ya sabes lo que son las farras de cumpleaños en mi casa... ¿Has visto "Resacón en Las Vegas", vecina? Pues creo que me ha pasado algo parecido"
- "perdona Antón, pero ayer te vi que volvías a casa con una bombilla porque no tenías y querías completar tu puzzle de "Vanilla Ice"... ¿De qué fiesta hablas? Si me dijiste que esa iba a ser tu celebración."

La cruda realidad me golpeó bastante fuerte, la verdad. Y que me lo dijera la vecina del quinto... Me dolió. Bueno, lo que realmente me dolía era la cara, de la leche queme había pegado.

Pufff... Menos mal que ya sólo queda un día para que vuelva a ser lunes y retome los mandos de mi "máquina". Creo que mañana retomaré mis actividades como ligón de internet... se va a enterar la vecina cuando me vea subir con una tía diferente cada mes.
Hummmm... Por qué tengo ganas de darle... ¿Celos? ¿¿Yo?? No lo entiendo.

¡Me falta un diente! ¿Qué voy a hacer?

Bueno, soplaré mi vela, me oiré un incunable en mi reproductor de "Long Plays" y veré si empiezo el puzzle de "Vanilla Ice" que tantas ganas tengo de hacer...

domingo, noviembre 13, 2011

Blog: Antón y su primer conTACTO con la vecina del 5º

El otro día fui a comprar el pan y, coño, se me coló un tío.

Hasta ahí puede parecer que no pasa nada, no? Bueno, pues resulta que ese tío pidió la única barra de pan que me gusta: con cereales. Así que, me jodí.

Decidí hacer algo arriesgado, y exclusivo: innovar. Ey, Antón es un tío que innova.

Compré cereales de la rana y un poco de harina. Me fui a mi “Antón cueva” (soy fan de Batman! Pero con mucha luz) y me puse a cocinar. Cuando lo tenía todo claro, caí en la cuenta de un detalle: no tengo horno.

No tuve más remedio que darle al coco y, al usarlo de nuevo, me dolió un poco pero, me di cuenta de que no podía hacer el pan con cereales! Esos no eran los jodidos ingredientes.

Tampoco podía tomarme unos cereales y guardar la harina, porque mi leche estaba caducada y cortada en la nevera. Así que fui a ver a la vecina del quinto, que yo sé que me mira de reojo… debe ser mi conocido olor corporal… la tengo loca, pero no me va lo fácil.

Claro que, qué carajo le digo?? Que no tengo horno o que no tengo leche? En un alarde de valentía, bajé (en plan “casual wear”)… ok, describiré mi indumentaria:
  • Chaqueta de ganchillo gris sin nada debajo más que mi pelambrera de macho
  • Pantalón de Adidas a juego, o sea, el verde que estaba en el expositor. Que es muy útil, porque te lo quitas de un tirón. Tiene botones en los lados de las piernas, lo coñazo es ponérselo.
  • Zapas de andar por casa en plan “bo que pacha, cucaracha, que te como”. Son de animales. La cara de un topo, no podía ser de otra manera.
Llamé a la puerta tras verme en el espejo del ascensor y decir: “ou, mai god. Lo rompes tío”. Y… bueno, me abrió la vecina.

La chica iba demasiado informal para mí, lo cual me disgustó profundamente. ¿Cómo se puede ir así vestida a las 7 de la tarde en tu propia casa sabiendo que en cualquier momento puede bajar el vecino a pedirte sal, aceite… o un horno? Describiré cómo iba, que no tiene desperdicio:
  • Pelo recogido con coleta a un lado
  • Raya en los ojos verdes esos que tiene
  • Camiseta de los Boston Celtics de tirantes
  • Pantalón corto de chándal, ajustado
  • Unos calcetines verdes… uno subido a media pierna y el otro bajado.
Como podéis comprobar, no tiene desperdicio. Menudas pintas. Si hay un incendio no la salva nadie. Cómo se nota quién tiene la clase innata y quién no.

Me dijo, haciendo una pompa con el chicle de fresa que estaba mascando de una forma… Demasiado ruda:

- “qué quieres, pimpollo?”

Cómo que pimpollo! Esa palabra sólo la usaba mi abuela! De qué va?? Yo no soy un pimpollo. Lo fui, pero desde que leo revistas “in” ya tengo un estilo definido y que no va según modas ni se rige por el pimpollismo…. “pimpollo”… hay que joderse. Tú te has visto, pimp...?

- “hola vecina, no sé si sabes quién soy..”

- “ sí claro, el que no se ducha”

- “Eh? Perdona, chata, yo me ducho todos los días del año que no trabajo”

- “ya, ya… era una broma hombre! Lo decía porque huele tan mal en el descansillo que no sabía si te habías dado cuenta!”

- “ahh, muy graciosa. Sí, la verdad es que me ha parecido un chiste… lamentable! Mira, venía a pedirte el horno, que yo no tengo”

- “….eso suena un poco raro, no? Si no tienes horno, por qué te hace falta? No sabías que no tenías horno?”
- “Ya, ya… (joder, cómo hila)..”

- “dime, pimpollín, qué quieres?”

“pimpollín”! eso fue lo que me dijo Antonia, mi primera novia… qué tiempos!
Me puso algo nervioso, lo reconozco..

- “bueno, pues quería meterte la barra de pan en forma de polvo y que me salgan cereales de la rana…”

Mierda! Pero qué coño he dicho!! JODERRRR…. Se me han mezclado las palabras! He juntado lo que no quiero pensar con lo que pienso que no quiero comer y lo que no quiero tener que decir porque no me gusta hacerlo, con lo que quiero tener que comer y usar… mierda, LO ESTOY HACIENDO OTRA VEZ!

Estoy empezando a sudar!!!

Esto es un desastre…

La cara que puso la pobre chica fue tan parecida al color de la harina que llevaba en la mano y tan semejante a mi leche caducada: BLANCA Y DE MALA LECHE.

Pero peor fue mi cara cuando recibí un tortazo con la mano abierta. Se me quedó como si me hubiera comido 2 kilos de cereales de la rana: hinchada y roja.

El portazo sólo hizo que empeoraran las cosas, porque se me cayó el paquete de harina y se llenó todo de polvos blancos…. Justo cuando salió Felisa, la vecina de enfrente de la chica. Con los rulos y la bata de flores.
Y yo iba vestido como he contado antes, pero ahora también con toda la cara, las manos... todo lleno de harina…

- “pero qué pasa aquí! OH!!! Un “drogadito”!!!!! SOCORRO!!! ME QUIEREN DROGAR!!!! AYUDAAA!!!”

- “Señora Felisa!! Que soy Antón, el vecino del 6º! Que esto blanco es harina!

- “…Antón…??,… y esa cara roja que tienes?? Y esas pintas?? Hijo! Qué ha pasado?? Si tienes problemas díselo a Felisa! Pero no te drogues, ay!, drogas no! Que la droga es mu mala! Mu mala! Si tú eras como un hijo para mí….”

Dejé a la señora Felisa hablando sola y aproveché la humareda blanca para escabullirme… Me tuve que duchar, claro. Se me atascó la bañera con el engrudo blanco que se formó.

Vaya día…

Tengo que reflexionar sobre lo que ha pasado porque esto no es normal… no me suelo trabar al hablar… cómo ha podido pasarme esto?? Será que hablo con poca gente...

O será que soy de los Lakers?

sábado, enero 16, 2010

Antón en el súper: La entrada (triunfal?)

A los buenos días,
soy Antón.
El otro día fui a un supermercado de esos que meten todo en el mismo sitio.
Yo no soy fan de esos lugares y detesto que me torpedeen con mensajes publicitarios, así que llevo los cascos que me regalaron en un viaje a Sevilla en tren (que es lo mío) y mi walkman de pilas, que JAMÁS me ha fallado.
¿Que qué oigo? Pues un "rare", yo soy un tío cultureta de la música, no me gusta encasillarme, así que tengo versiones de todas las canciones de todos los estilos pero cantadas por mis artistas favoritos... ya sabéis: El Fari, Rosana, Raphael, Merche... y últimamente me está gustando un chaval que está empezando, el bajito de los "hermanos de Jonás" los "jonas borders esos", canta de maravilla.
Pues a lo que iba, que estaba yo con mi versionaza de "Soy minero" de El Fari featuring Merche, (una rareza, ¡qué pasa!) cuando me armo de valor y digo: "qué coño, al Carrefur".

Oye, ¡qué grande es eso! yo quería comprar cuarto de carne, tres alcachofas, un pellizco de clavos de cocinar, 3 dientes de ajo, comino, papas fritas y una pistola (de pan, se entiende). Pero mientras en mis oídos retumbaba el "...erooooooo" de "soy minero", todos los anuncios del centro colapsaron mi cabeza y me sentí incapaz de entrar. No sé si habéis experimentado alguna vez esa sensación, para mí fue como entrar en un túnel... así que me tapé los ojos, me dije:

-- "Antón coño, que no es para tanto. Tú vas a lo que vas. Entrar y salir, ¡piensa en Chuck! ¿¿Qué haría Chuck en esta situación??"

-- "Pues no sé.... ¿¿matarlos a todos??"

-- "NOOOO. JOder, bueno, ¿¿pues qué haría Esteso, el grande, en este momento??"

-- "Meter mano a las chavalas, usar los desodorantes, comer frutos secos, tontear con las gachís de la caja.... vaya panoramaaaaa. Pufff.... ¡¡si es que yo no puedo hacer tantas cosas en un día!! Con ir a trabajar, beber DYC y volver a casa...."

-- "¡No! eso diría mi padre. Yo soy un tío de 33 primaveras y no puedo permitir esto, vamos cabeza, ¡échame un cable!"

Y ahí, después de esta "introcharla" Antón se introdujo en el azaroso mundo carrefuriano... en su Walkman ya no sonaba esa canción que le había atenazado la mente, no, ahora sonaba Raphael, ese grande eterno que cantaba a dúo con María del Monte "Si tú eres mi hombre".
Olé! eso es una banda sonora de categoría para acometer cualquier empresa, por complicada que sea.

Y así entró él, Antón, el conductor de metro, en el supermercado.

Continuará.

miércoles, septiembre 30, 2009

Un día en el trabajo (II)

Así que me pongo a currar...
el día transcurre pacíficamente: llego a un túnel, me tapo los ojos, como grefusitos, otro túnel, otra vez los ojos, más grefusitos... así toda la mañana, que estoy echando barriga coño!
He solicitado al metro de Madrid que ponga unas bicis estáticas en la cabina para poder hacer algo de ejercicio, pero no hay manera, dicen que sólo si les dan subvención europea por el tema ecológico, pero claro, para eso dicen que la única solución sería que la luz de los vagones fuera como una dinamo: nosotros pedaleamos y producimos la luz. JA! que se lo creen ellos, y cuando tenga que hacer pis qué?? me lo hago encima??? yo no puedo orinar si tengo que dejar de pedalear y con eso no hay luz, que me da miedo la oscuridad!!! si es que... esta gente no se entera de que yo, como empleado de inserción, con mis problemas y mis fobias, les doy más subvención que toda una cohorte perroflautas de inserción laboral.
Que por cierto, la cosa se está poniendo mu malita, que hay gente trajeada que entra pidiendo al metro y claro, si lo que saben hacer son balances, auditorías o estudios de mercado, pues eso ofrecen a la gente... la verdad es que si tienes que pedir en el metro, más te vale que Dios te haya dado algo de arte con los instrumentos (aunque lo que sepas tocar sea la tapa de un váter), porque sino no tienes nada que hacer... y además, para qué engañarnos: prefiero que me lean la mano a que me hagan un balance de la cuenta de la compra y mi monedero, una auditoría de los sudokus o el estudio de mercado del Bershka, H&M y ZARA para ver cuál es mejor y en qué momento.... otra opción es dar algo de pena, pero para eso hay que valer.

Hoy vi entrar a uno que contaba una historia alucinante sobre las avispas congoleñas, que según él van a venir a picarnos a todos en los huevos si no les damos una firma a las rumanas sordas que venían con él. Yo me quedo con la copla de todo, porque como cierro los ojos en los túneles he desarrollado un oído casi milagroso que bien podría ser de tísico en paro. Prefiero la gente que te vende linternillas por dos euros.

..........

Un día en el trabajo (I)

Hola,
algunos ya me conocen, soy Antón.
Ya, ya sé que eso de buscar pareja por internet no es lo que mejor se me da... pero es que, lo que mejor se me da es masticar las pompas cuando tengo flatulencias en la bañera y, claro, eso no era de recibo colgarlo.
Como todos ustedes saben, yo no tengo glamour, no gasto de eso. Hasta hace bien poco creía que era un desodorante (que tampoco gasto de eso, yo no huelo).
El caso es que me disponía hoy a llevar a cabo una jornada apacible de trabajo, a las 5 de la mañana me levanto y hago mi rutina diaria: retrasar el despertador, RINNNNGGGG, retrasar el despertador, RINNNNGGG, apagar el despertador, pedo tremendo (eso me ayuda a salir de la cama, escopetao), meadilla mañanera de esas que a veces desearías hacerla en la ducha para no tener que poner posturas raras debido a lo que todo el mundo sabe (recordemos que estoy recién levantao...), hoy no toca ducha, voy a la cocina, saludo a mi cucaracha "Antonita", me devuelve el saludo, me preparo el Colacao... mierda, no hay leche... bah!, pues agua; desecho la idea de los cereales... hummm... me los tomo a palo seco con el aguacao y mientras me pongo "Bob Esponja", que me encanta.

Sabéis, no hay nada que me guste más que ver cómo Bob es tan japi. Si es que ese tío tiene algo especial, coño, que sí, que tiene algo especial! A parte de tener el cuerpo con más agujeros que alguien que haya sufrido un acné galopante, joder.... tiene clase. Cómo viste el gachó! Es tremendo el saber estar y el estilo de esos pantalones bien ajustaos y la corbata roja sobre la camisa blanca... Yo tengo la misma ropa, sí señor. Es lo que yo llamo ser un inconformista con la sociedad, llevar a la moda y no que la moda te lleve a tí... aunque en invierno, ese estilo de los calcetines blancos con los zapatos negros es un poco jodido, a menos que toques la guitarra en ACDC... Bob es un tío grande. De verdad, ojalá fuera de carne y hueso y pudiera agradecerle todo lo que hace por mí. Si no fuera por él a ver quién se tragaba los cereales con aguacao!
Pero bueno, mejor desayunar eso que pan rancio con mermelada de chufa.

Mi problema es este, que me enrollo y llego a currar a las 8. Claro, yo tengo que fichar en Sol y dejo el metro aparcado en el Ensanche de Vallecas. Un jaleo. Porque a mí me dejan la locomotora para llegar a mi casa pero tengo que recoger los vagones en Sol, y luego trabajo la línea 6... por eso siempre hay algún retraso mañanero, porque me cuesta llegar a tiempo.

(to be continued)

martes, septiembre 15, 2009

Perfil de ligue en internet 1.0

Nombre y perfil:
Hola. Buenas. Me llamo Antón Gómez Ayún.
No sé bailar y el glamour me lo dejé en el mismo sitio que la Esteban.
Me encantan las raciones.
Soy conductor de metro, tengo miedo a la oscuridad y a los túneles. No es coña! cierro los ojos cada vez que entro en uno.
Como trabajo bajo tierra toy más blanco que "el enterrador" (o "the undertaker"). Bueno, casi tanto como Iniesta.
No puedo salir de casa sin mis cascos con el Fari y Rosana. Aunque también me gusta estar en la onda y oigo Merche. Esa sí que es música de verdad.
Lo que más me gusta de mi trabajo es que no hay controles de alcoholemia bajo tierra y así supero mis fobias bebiendo. Bueno, también me encanta cerrar la puerta en las narices a todo el que llega corriendo al vagón y lleva una gota de sudor por la frente.
Ah, soy muy internacional. Hice un "sub-exchange", un intercambio de conductores de metro. Fui a Venecia y trabajé con escafandra. Mis padres tuvieron en casa a un gondolero.

Sufro problemas de sueño y una cagalera pertinaz que me ha supuesto el apodo de "suelto". Yo lo llevo con orgullo, y con contención. Aunque no lo parezca tengo una gran control de mis esfínteres. Lo que pasa es que adoro la fabada y las ciruelas.

Soy autodidacta y he aprendido muchas cosas por mi cuenta: el idioma de los perros, meteorología, a hacer una carta astral...
Lo que más me gusta hacer los viernes es ir al Bingo de las Barranquillas, porque es fácil engañar a los yonkis.
Adoro pasar el domingo en un centro comercial... los váteres son estupendos!

Mi película favorita: "Pánico en el túnel", me obligaron a verla para superar lo mío y como no aguanto y me tapo los ojos, me la invento. En la mía se acaban casando.
Mi libro favorito es: lo que más me gusta leer es lo que pone en las cajas de cereales de fibra.
Mi canción favorita es: la del guardaespaldas, versión de Rosana y El Fari a dúo. Un "incunable" musical.

Besos a todas las perfileras que me vean, y como dicen en mi gremio: "nos vemos volando"!

p.d.: aunque parezca que mi profesión obliga, no soy METROsexual.