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miércoles, febrero 29, 2012

Final speech after summer course

Today I'm writing the secrets of an improvisated speech after a summer course... or whatever!
For me, it was a summer course in NY that was finishing and I wanted to say a few words to my class.
After I did it, I wrote an easy instructions. But just remembering what I felt, because I wrote it after! ;-)

So, if u r thinking on making a speech, remember this things:
1. concentrate
2. serenate yourself
3. never mind the surprising or joking faces of your classmates
4. try not to cry... too many feelings inside you, they will try to defeat your speech. You must keep the control.
5. speak loud and clearly
6. first paragraph: introduction of your experience... what did you expect when you arrived
7. second paragraph: tricks and advices for the newbies
8. third paragraph: what kind of things did you enjoyed the most and what you will never repeat
9. forth and last paragraph: your teacher and your classmates are the best and you will miss them all, too much.
10. say thank you.
You can use your hand for writing this ten points and dont forget. I always use my hand as notebook... it works! Not for something very important, but it is like RAM memory for me ;-)
OH! and one more thing: you can make this moment sweeter with a cake or candy.

I hope it helps someone :-)

miércoles, febrero 01, 2012

dos más dos igual... in fi ni TO (2+2=∞)





 "A ver niños, ¿alguien sabe cuánto son dos más dos?"...
así empezó todo. Para mi, ese había sido mi axioma. Nada ni nadie podía decirme que no eran... puf, ¿cuánto era el resultado?. Creo que lo aprendí el mismo día que lo de "la "m" con la "a", "ma"".

Pero no soy capaz de asegurarlo.

A veces 2+2 con claramente 4, pero otras veces puede que eso se quede corto. Hay otras veces que me parece demasiado. No, no puede ser, ¡las matemáticas son una ciencia exacta!.
Je, las matemáticas sí, pero la vida... pues va a ser que no.

Por ejemplo, si te meten en la cárcel y te caen 2 años por robo y 2 más por estafa. Cumples 3 a lo sumo. Así que, 2+2=3.

Vaya ejemplo, con cárceles y todo... no mola. 

Hay gente que tiene muy claro que las cosas son 2+2. Viven seguros de eso y eso les reconforta el día a día. Es una buena forma... pero hay más resultados.
Camino de casa, en mi monopatín, pensaba que tenía cuatro ruedas. Sí, 2+2. Pero en realidad tenía 2 nuevas y 2 viejas. Mis dos dólares semanales no me permitían grandes alardes. Así que no, 2+2 no eran 4. En mi caso, 2+2 eran un monopatín que me llevaba a casa pero 4 ruedas diferentes que me obligaban a comprar otras dos en poco tiempo. De 2 dólares en 2 dólares, ahorrando poco a poco.

Tampoco en casa parecía que fuéramos 4. Éramos 2+2, sí. Pero no 4. Cada uno estábamos en un bando, así que, realmente, 4 éramos como resultado de 1+1. Un bando más otro. Pero, eso parecía una tontería al lado de la respuesta que me dio la profesora. Sí, la misma que me jodió el verano y que me hizo quedarme sin vacaciones cuando me suspendió su asignatura. Porque, sí, me suspendió ella. Yo la iba a aprobar, hasta que me puso el examen más difícil de la historia de los institutos del mundo y... suspendí. 
Me dijo: "¿qué te crees?, ¿que saber que 2+2 son 4 es suficiente para aprobar esta asignatura?". El sarcasmo no era lo que más me gustaba oír cuando un profesor me explicaba mi nota, pero me aguanté. Sí, tenía razón. Yo no sabía todos los problemas, pero pensé que dos respuestas correctas más dos problemas perfectos serían 4 puntos. Y no, eran 3 puntos. Porque no todos valían lo mismo. Vaya, qué sorpresa. 
Sin embargo, hubo otra gente a la que la cuenta le salía mejor.




Porque está claro que para algunos 2+2 siempre son 5 y para otros siempre son 3. ¿De qué depende? ¿Del cristal con que se mira?. No. Je, no depende eso... sólo. Depende de muchas cosas.
Por ejemplo, para el banco y para ti. Para el banco siempre serán 5 y para ti siempre serán 3. Joder, qué divertido. Si ya me dijeron una vez: "aprende a sumar y multiplicar, que a restar y a dividir ya te enseñará la vida". Pues puede que tenga razón. Oye, y que si no te enseña la vida... te lo enseña un banco.


Sí que es verdad que, el resultado de 2+2... puede que a veces sea 4. Cuando es cuatro te sientes seguro, te sientes contento. Pero la realidad es que lo que importa no es el resultado real. Lo que importa es que te creas el resultado que te da a ti. 
Si la suma te sale 3, pues te sale 3. Si te sale 5, pues te sale 5. Y si te sale 4, amigo, si te sale 4 es que llevas un monopatín con las 4 ruedas perfectamente engrasadas e iguales en todo momento... pero es sólo ideal.


La cuestión es que, de media, te salga 4. Pero... mi consejo, si te sale 4 de primeras... desconfía.


Mi primo me decía que si me parecía que 2+2 eran 5, es porque era un optimista de la vida, que vivía en el mundo de la piruleta.
Pero claro, hablé con mi tía. Y me dijo que si para mí 2+2 eran 3... malo. Que era un pesimista empedernido y corría peligro de convertirme en un amargado.


Increíble. 


Lo único real es que mis 2 dólares de mi mano derecha y mis 2 dólares de mi mano izquierda no me daban para comprar la entrada del cine que costaba 5 dólares. Por mucho que los mirara como un JEDI, aquello no dejaba de ser 4 dólares exactos. O, por lo menos, eso decía el tío de la taquilla. Era un racionalista de los que no quedan, estaba claro. 


De todas formas, mi madre, cuando tenía momentos de lucidez entre copa y copa a las 9 de la mañana, me decía: "hijo, siempre debes ver el vaso medio lleno, no hagas como yo". El problema es que ella siempre pensaba que tenía el vaso medio vacío de whiskey. 
A veces lo comparo a la suma que nos ocupa. Pero claro, el racionalista del taquillero sólo me habría dicho: "este vaso es el doble de grande de lo que debería ser".
¡Coño!, mójate tío. O estás con los que lo ven medio lleno o con los que lo ven medio vacío.


cienciaonline.com



Todo esto daba vueltas en mi cabeza cuando me caí del monopatín, y quizá por la caída empecé a pensar en todo esto. "2 vasos medio llenos + 2 medio vacíos.... no, 2 vasos son 4 medio llenos...".


Todo me daba vueltas. Pero entonces, cuando mi cabeza no pensaba nada racional y entonces mi cerebro era libre para demostrar todo su potencial fue cuando comprendí que, sin duda, lo mejor es no saber el resultado de cuánto es 2+2.


Tienes tiempo de descubrirlo. Deja que la vida te demuestre que no es exacta... y, sobre todo: déjate sorprender por ella. 




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